El color se suele considerar un campo de experiencia tan Intima y subjetiva que parece que sea poco lo que se puede estudiar en base a principios objetivos. Sin embargo, si se entiende correctamente, este curso no pretende exponer reglas generales para ser Seguidas: es sólo un intento de alentar el cuestionamiento y la exploración de nuestras respuestas sensitivas a los fenómenos pictóricos básicos. A partir de ahí, podemos fortalecer finalmente nuestras opiniones subjetivas y trabajar con una mayor comprensión del potencial creativo de nuestros materiales.
Una forma directa de usar la textura visual en un diseño es el collage, que es un proceso para adherir, pegar o fijar trozos de papel, tejido u otros materiales planos sobre una superficie. Tales materiales pueden corresponder a tres grupos principales, tanto si las imágenes están o no presentes, sean o no importantes.
El término “imagen” se refiere aquí a formas o marcas en la superficie de los materiales, sean ellas impresas, fotografiadas, pintadas, intencionales o accidentales.
Materiales sin imágenes. Estos materiales son coloreados en forma pareja o son de textura uniforme. Las formas de los trozos cortados o rasgados son las únicas formas que aparecerán en el diseño. Los ejemplos de tales materiales son el papel o el tejido con colores lisos, o esquemas minuciosos que se distribuyen regularmente sobre la superficie, hojas impresas con tipos pequeños y apretados de letra, zonas elegidas de fotografías o superficies que contienen una textura espontánea en la que los contrastes sean mínimos.
La textura visual puede ser producida de varias maneras. Se sugieren algunas técnicas comunes:
a) Dibujo, pintura. Son los métodos más simples para producir la textura visual. Pueden construirse fondos minuciosamente dibujados o pintados, con módulos diminutos, reunidos densamente en estructuras rígidas o sueltas, para la decoración en superficie de cualquier forma. La textura espontánea puede obtenerse con líneas trazadas libremente a mano alzada o con pinceladas.
b) Impresión, copia, frotado. Un dibujo con relieve o una superficie rugosa pueden ser entintados y luego impresos sobre otra superficie, para crear una textura visual, que puede ser decorativa o espontánea, según como sea manejada la técnica. Las imágenes pintadas a mano sobre una superficie pueden ser transferidas a otra superficie cuando la pintura esté todavía fresca y rugosa, produce también efectos de textura.
La textura visual es estrictamente bidimensional. Como dice la palabra, es la clase de textura que puede ser vista por el ojo, aunque pueda evocar también sensaciones táctiles. Se distinguen tres clases de textura visual:
Textura decorativa. Decora una superficie y queda subordinada a la figura. En otras palabras, la textura misma es solo un agregado que puede ser quitado sin afectar mucho a las figuras y a sus interrelaciones en el diseño. Puede ser dibujada a mano u obtenida por recursos especiales, y puede ser rígidamente regular o irregular, pero generalmente mantiene cierto grado de uniformidad.
El juego de la luz sobré una textura táctil puede ser muy interesante. Ciertos materiales pueden reflejar o refractar la luz, con fascinantes resultados. La cualidad táctil de las superficies rugosas se emplea habitualmente junto a una fuerte iluminación lateral.
Algunos diseños pueden haber sido concebidos con la modulación de la luz como elemento esencial.
En este caso, las unidades de textura son habitualmente largas y delgadas, proyectándose desde la superficie del material de base, con lo que las sombras son más bien lineales y forman dibujos intrincados.
Sin embargo, debe señalarse que tanta la luz como la sombra son visuales, no táctiles, porque nada tienen que ver con la sensación del tacto. La luz programada y las cambiantes relaciones entre la fuente de luz y el diseño pueden producir efectos luminosas móviles, pero todavía el efecto responde a una pura sensación visual.
La textura táctil es el tipo de textura que no solo es visible al ojo sino que puede sentirse con la mano. La textura táctil se eleva sobre la superficie de un diseño bidimensional y se acerca a un relieve tridimensional.
Hablando en forma amplia, la textura táctil existe en todo tipo de superficie porque podemos sentirla. Esto supone que toda clase de papel, por suave que sea, y todo tipo de pintura y tinta, por lisa que sea, tienen sus características especificas de superficie, que pueden ser discernidas por la sensación del tacto. En el diseño bidimensional, podemos decir que una zona en blanco, a una zona lisa, sea impresa o pintada, carecen de textura visual, pero existen siempre la textura táctil del papel y la tinta o la pintura.
La sensación de espacio surgida de diferencias en la textura.
Este campo de reacción visual, obviamente, no se debe separar del sentido de la respuesta física, el sentido del tacto. Se pueden hacer frottages de diferentes superficies y reunirlos en un collage. Un collage es un conjunto de materiales pegados para crear una nueva estructura o imagen (del francés, coller, pegar). Los collage originarios eran de papeles pegados en una superficie pero, recientemente, el término se ha ampliado para abarcar cualquier tipo de material y una gama de adhesivos y sistemas de fijación mucho más amplia.
Los niveles de todos los estímulos visuales contribuyen al proceso de concepción y reconcepción, realización y refinamiento de todos los trabajos visuales. Para ser visualmente alfabeto, es extremadamente necesario que el creador de la obra visual tenga presente cada uno de estos niveles individuales; pero es importante también que el espectador o sujeto tenga igual conciencia de ellos.
Cada nivel, el representacional, el abstracto y el simbólico, tiene características propias que pueden aislarse y definirse, pero esas características no son conflictivas en absoluto. En realidad, se superponen, actúan unas sobre otras y refuerzan mutuamente sus cualidades especificas.
Sin embargo, la abstracción no tiene por qué guardar relación alguna con la simbolización real cuando el significado de los símbolos se debe a una atribución arbitraria. La reducción de todo lo que vemos a elementos visuales básicos constituye también un proceso de abstracción que, de hecho, tiene mucha más importancia para la comprensión y estructuración de los mensajes visuales.
Cuanto más representacional sea la información visual, más específica es su referencia; cuanto más abstracta, más general y abarcadora. Visualmente, la abstracción es una simplificación tendente a un significado más intenso y destilado. Como ya vimos, la percepción humana elimina los detalles superficiales para satisfacer la necesidad de establecer un equilibrio o de hacer otras racionalizaciones visuales.
Hay muchos tipos de información codificada específica que son usados por ingenieros, arquitectos, constructores, etc. El sistema de símbolos musicales es utilizado y aprendido por numerosas personas. Todos estos sistemas han sido desarrollados para sintetizar la información, de modo que sea posible registrarla y comunicarla a una audiencia masiva.
La religión y el folklore son muy ricos en símbolos. La rueda alada de Mercurio, Atlas sosteniendo el mundo sobre sus hombros, o la escoba de la bruja son sólo unos pocos ejemplos. Un caso muy conocido, como lenguaje visual que todos podemos usar, es el simbolismo de las fiestas (la estrella y la herradura para las bodas o el corazón para los XV años).